Elisa Celis y Mexas: el valor de crear con las manos
Elisa Celis, muralista, fotógrafa y directora de arte, compartió con MEXAS una tarde de creación en Playa del Carmen. Una tela enorme, un montón de pintura y unas MEXAS que terminaron metidas de lleno en el proceso. No hacía falta mucho más.
Cuando Elisa vivía en Cancún, ella y Jess quedaron en Playa del Carmen para pasar una tarde creando juntas. De aquella tarde salieron una obra llena de color y una conversación que sigue representando muy bien nuestra forma de entender MEXAS.
La colaboración nació de una conexión muy natural: nos gustaba cómo Elisa hablaba de México a través del color y cómo entendía la creación como algo libre, manual y lleno de vida. Era muy distinto a hacer zapatos, pero se parecía mucho a nuestra manera de hacer las cosas.
Una tarde pintando en Playa del Carmen
El plan era sencillo: extender el lienzo en el suelo y empezar. Elisa fue llenándolo de color mientras hablaba con Jess.
Entre pinceladas, conversación y algún cambio sobre la marcha, la pieza fue tomando forma. Nos gusta porque resume bastante bien cómo entendemos la creatividad en MEXAS: hacer con las manos, disfrutar del proceso y dejar un poco de espacio para lo inesperado.

Dando forma a la obra, pincelada a pincelada.
¿Quién es Elisa Celis?
Elisa Celis es muralista, fotógrafa y directora de arte. Comenzó a desarrollar su trabajo como muralista e ilustradora en México, y desde entonces ha llevado su lenguaje a muros, fotografías, proyectos de dirección artística y colaboraciones con diferentes marcas.
Su obra se reconoce por el color, las formas orgánicas y una sensación constante de movimiento. Aun así, ella prefiere no encerrarse en una etiqueta. Entiende el arte como una extensión de su personalidad y, sobre todo, como una manera de conocerse.
Puedes descubrir más sobre su trabajo en @elisacelis.art.

México, un lugar que Elisa sintió como casa
Mientras pintaba, Elisa habló de su relación con México. Lo primero que menciona es su energía y esa capacidad que tiene el país para contar quién es a través de lo cotidiano.
“Lo que me gusta de México principalmente es la energía. Creo que cada rincón de México es mágico. Me encanta la cultura mexicana y cómo saben transmitir lo que es México a través de la comida, de los colores y de toda su cultura en general.”
Pero su vínculo va mucho más allá de la inspiración visual. Desde la primera vez que pisó México, Elisa sintió que estaba en casa.
“Parte de transmitir lo que soy es poder encontrarme en lugares que me ayudan a descubrirme todo el tiempo un poco más. México es uno de esos lugares que me dio mucho y, principalmente, me ayudó a conocerme más y a descubrir una parte de mí. Creo que una parte de mi corazón siempre va a estar acá, en México.”
Jess también encontró en México un hogar y una manera nueva de mirar el mundo. Y ahí está uno de los puntos de unión más bonitos de esta colaboración. Para Jess y para Elisa, México no es solo una fuente de inspiración: es un lugar vivido, lleno de recuerdos, descubrimientos y vínculos.
El proceso creativo de Elisa Celis
Cuando le preguntamos dónde empieza una idea, Elisa vuelve a lo más cercano: las flores, las montañas, el mar y los animales. A esas referencias se suman los libros, el cine y el trabajo de otros artistas.
“Mi proceso creativo empieza inspirándome mucho en la naturaleza: en las flores, las montañas, el mar, los animales… Y después también hay otras cosas, como los libros, el cine y el trabajo de otros artistas.”
Esa mezcla de referencias no se convierte en un dibujo totalmente decidido de antemano. Elisa empieza, observa y permite que la obra encuentre su propio camino.

Playa del Carmen, entre color y el mar Caribe.
Crear sin controlar cada detalle
Una de las ideas que más nos gustó de aquella conversación fue su manera de hablar del control. Para Elisa, una parte importante del proceso creativo consiste precisamente en dejar de intentar dominar cada detalle.
“Hay un momento en el proceso creativo en el que tienes que dejar de controlar y dejar que las cosas sucedan. El proceso creativo es un proceso de rendición y no de control.”
Es una idea que también reconocemos en el trabajo artesanal. Aunque cada persona conoce bien su oficio, los materiales tienen sus propios matices y cada pieza conserva pequeñas diferencias. Esa es parte de su belleza.
El color como lenguaje creativo
En la obra de Elisa, el color no está ahí únicamente para decorar. Es su manera más natural de expresarse y de contar los cambios que atraviesa.
“Los colores para mí son un estilo de vida. Siento que mi vida se representa a través de cambios de color, de tono y de matiz. Es el lenguaje con el que mejor sé expresarme.”
Quizá por eso su trabajo encaja de una forma tan natural con MEXAS. El color también ha estado con nosotras desde el principio: en los huaraches, en los lugares que elegimos para fotografiarlos y en la alegría con la que entendemos vestir.

El color también es una forma de mirar y contar el mundo.
Las historias detrás de cada par de MEXAS
Aquella tarde también hubo tiempo para hablar de cómo se hacen unas MEXAS. Elisa se quedó con algo que para nosotras es esencial: todo lo que ocurre antes de que un par llegue a tus manos.
“Lo que más me gusta de MEXAS es poder ver el detrás de escena. Me parece muy íntimo y muy valioso ver cómo se hace un zapato a mano. Detrás de cada producto hay historias, hay muchas almas y hay mucha pasión. Me encanta que MEXAS enseñe esa esencia.”
Nos reconocemos mucho en sus palabras. Cada par pasa por distintas manos y cada una aporta una parte del resultado. Por eso nos gusta enseñar el proceso, las pequeñas particularidades y todo lo que normalmente no se ve cuando el producto ya está terminado.
Han pasado muchas cosas desde aquel encuentro en Playa del Carmen, pero su esencia sigue muy presente en lo que MEXAS es hoy: México como punto de unión, el color como lenguaje y el valor de crear con las manos.







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