El proceso artesanal que da vida a los huaraches mexicanos
El proceso artesanal que da vida a los huaraches mexicanos
Los huaraches representan mucho más que un calzado tradicional mexicano: son el resultado de un arte lleno de historia, habilidad y destreza manual. Aunque cada taller tiene sus particularidades durante su fabricación, hay etapas que todos deben seguir para garantizar la calidad y comodidad que los caracteriza. Si tienes curiosidad y quieres saber más sobre cómo se confecciona este calzado tan icónico, estás en el lugar adecuado: en MEXAS te contamos todo, desde el primer corte de la piel hasta el último ajuste para que queden perfectos.
IZAMAL | YUCATÁN | GÜERITA
La importancia de elegir bien los materiales desde el inicio
El proceso comienza con la compra de materiales, una etapa muy importante que define la calidad del producto final. Los artesanos visitan peleterías locales donde seleccionan los mejores cueros, buscando siempre la textura, flexibilidad y resistencia adecuadas para cada modelo de huaraches.
Cuando el cuero llega al taller, pasa por un proceso de revisión exhaustiva. Se seleccionan solo las mejores partes, mientras que las menos prometedoras, como las cabezas, patas y bordes, se descartan. Este proceso garantiza que cada par de huaraches mexicanos se confeccione con la mejor materia prima, ofreciendo la durabilidad y comodidad que los caracteriza.

La destreza detrás del corte del cuero
Comienza la etapa de corte. El cuero se divide en varias piezas según el modelo de huarache que se va a fabricar. Dependiendo del diseño, entre una y tres personas participan en este proceso, encargándose de cortar con precisión la planta, el talón o la chinela. También se cortan los refuerzos del talón, conocidos como contrafuertes, y las piezas del forro.

Una de las piezas más icónicas de los huaraches mexicanos es la correa de cuero. Estas largas tiras de colores, que pueden llegar a medir hasta 1,5 metros de largo y forman la base del tejido característico de los huaraches, se cortan y luego se rebajan. Este proceso de rebajado permite que las tiras sean más delgadas y suaves.


El grabado y el ensamblaje de la planta
Después del corte, llega la etapa del grabado, donde se estampa en la planta de cada huarache la marca y el número de talla, asegurando que estén correctamente identificados.
En el siguiente paso, se ensambla la planta de cuero con la capa de EVA, un material ligero, flexible y amortiguador que aporta más comodidad al caminar.
Dependiendo del modelo, esta base puede coserse o perforarse en los bordes con pequeños agujeros llamados piquetes, por donde más adelante pasarán las correas del tejido.
Todo este proceso está pensado para que los huaraches sean resistentes y cómodos, porque si algo tienen claro los artesanos es que un buen huarache está preparado para acompañarte durante años.

El montaje en la horma
La horma es la base sobre la que se trenza el huarache. Tradicionalmente eran de madera, pero hoy en día se inyectan en materiales plásticos. Es importante pensar cómo será la forma de la punta y la altura de la horma, ya que esto definirá el huarache final.
En esta etapa se ensamblan todas las partes: la planta, la chinela y el talón. Después, se ajustan a la horma haciendo que el calzado se adapte perfectamente a cualquier tipo de pie y que mantenga su forma.

Una vez montada la horma, se asignan las tiras de cuero necesarias para comenzar el tejido. Este paso es muy importante, ya que la calidad del tejido es una de las características que más diferencia a los huaraches mexicanos de otros tipos de calzado.

La técnica de tejido que define a los huaraches
El proceso de tejido, conocido tradicionalmente como “encorrellar”, es una de las partes más importantes y artesanales de la fabricación de los huaraches mexicanos, ya que es realizado principalmente por encorrelladoras que trabajan desde sus casas, manteniendo vivo un oficio transmitido de generación en generación.
Un trabajador se encarga de repartir las hormas en las casas de las tejedoras, quienes trabajan con precisión para crear el diseño característico de este calzado mexicano.
En cada taller, se suele colaborar con más de diez tejedoras, entre las que se reparte la producción para que todas tengan trabajo. Después de un par de días de tejido manual, los huaraches están listos para continuar con el proceso en el taller, donde recibirán los últimos acabados.

Teresa mantiene vivo el arte del tejido tradicional de los huaraches mexicanos desde su hogar.
El tejido, conocido tradicionalmente como encorrellado, es uno de los pasos más importantes dentro del proceso artesanal. Existen distintos tipos de trenzado, algunos más abiertos, otros más cerrados o geométricos, que cambian según el modelo de huarache. Muchos de estos patrones cuentan con más de 500 años de historia y forman parte de la identidad visual de los huaraches mexicanos.

Diferentes tipos de trenzado
Dando forma y resistencia a los huaraches
Una vez terminado el tejido, cada par de huaraches pasa por la etapa de “asiento o montado”, un proceso donde se humedece el calzado y se le da forma mediante ligeros golpes con un martillo. Este procedimiento permite que el huarache adopte completamente la forma de la horma, asegurando que se ajuste perfectamente al pie.


Una vez que los huaraches han tomado forma, deben reposar y secarse de manera natural durante aproximadamente 24 horas. Después, se les aplica cera vegetal para protegerlos y prolongar su vida útil.

Preacabado y pegado de suelas
Después llega el momento de colocar la suela. Dependiendo del modelo, algunos huaraches llevan plataformas, cuñas o tapas. En esta parte del proceso intervienen más de cinco personas, todas dedicadas a asegurarse de que la suela esté perfectamente alineada y pegada.
Las suelas se preparan cuidadosamente para aportar comodidad, flexibilidad y resistencia. En MEXAS se utilizan materiales ligeros y flexibles pensados para acompañar el movimiento natural del pie.

Una vez pegadas, las suelas se lijan cuidadosamente para conseguir un acabado suave y uniforme. Este es un paso muy importante para garantizar que el huarache sea cómodo y que se vea bien estéticamente.
Huarache terminado y control de calidad
El último paso antes de que los huaraches estén listos para la venta es el control de calidad. Aquí, una persona se encarga de revisar cada par con ojo clínico, eliminando posibles excesos de pegamento, alisando los bordes, detectando posibles manchas o arañazos y asegurándose de que todo esté en perfectas condiciones.

Adornos finales y empaquetado
Finalmente, se empaquetan cuidadosamente y se preparan para su envío, asegurando que cada cliente reciba un producto de la más alta calidad.
Detrás de cada par hay muchas horas de trabajo artesanal, tradición y personas que mantienen vivo este oficio generación tras generación. De hecho, un solo huarache puede pasar por más de 15 manos antes de estar terminado.
La producción de huaraches es todo un arte, una mezcla perfecta entre destreza, tradición y muchas manos trabajando juntas. Conocer su proceso artesanal nos permite valorar aún más el tiempo, el trabajo y las personas que hay detrás de cada par, y entender por qué este calzado ocupa un lugar tan especial en la moda y la cultura mexicana.
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